Esta práctica abre un espacio sagrado para encontrarte con una de las memorias más profundas alojadas en el útero y la yoni: la vergüenza sexual.
Aquí trabajamos capas de culpa, silencios, represión, experiencias no integradas, abusos, tabúes y mandatos que han afectado el placer, la apertura y la relación con el cuerpo. No desde la mente, sino desde la presencia y el respeto por el ritmo del cuerpo.
Esta práctica sostiene procesos relacionados con:- Dolor durante el sexo
- Bloqueo del placer
- Desconexión sexual
- Culpa o miedo a abrirte y recibir